Skip to main content
Guy Ludovissy. Foto Romero Premium Networking

ESPÍRITU COLECCIONISTA: Guy Ludovissy

La figura del coleccionista ha estado tradicionalmente vinculada a los más elevados e inaccesibles estatus sociales. Sin embargo, con la democratización del arte y el paulatino acceso a la cultura por parte del pueblo, el coleccionismo ha ido poco a poco hechizando a la burguesía y alimentando la proliferación de críticos, marchantes de arte, autentificadores y, más recientemente, de galeristas. Con la globalización y la efervescencia de ferias comerciales de arte por todo el mundo, las galerías de arte han traspasado fronteras, ganando reconocimiento y permitiendo el acceso al coleccionismo de un sector socio-económico que en un pasado nunca hubiera podido ni imaginar la posibilidad de adquirir una obra de arte única.
Pero vamos e ahondar en la esencia del coleccionista, porque no sólo se trata de una actividad profundamente marcada por las pulsiones, sino que, lejos de ser pura afición o pasión, también ha evolucionado en cuanto a sus formas de gestión, profesionalizándose y convirtiéndose en una figura de gran valor cultural y social.
El coleccionista apoya al creador, comprometiéndose no sólo con el artista, sino también con la concienciación del público hacia el arte. Son minoría quienes cultivan tal pasión por puro deleite en privado. Y aunque los hay, la mayoría busca compartir, porque esa es una de las esencias del coleccionismo: es más un mecenas que un especulador, y su afición estimula la dinámica del entramado artístico. 
El abogado luxemburgués Guy Ludovissy atesora una impresionante colección de fotografías, grabados y cerámica de Pablo Picasso, parte de la cual ha sido expuesta en las salas del Reial Cercle Artistic durante los meses de agosto y septiembre de 2018. Las fotografías, magníficas todas ellas, muestran a un Picasso en su época más tardía y son obra del irlandés Edward Quinn —quien mantuvo estrechos lazos amistosos con el artista desde 1951 y hasta su fallecimiento— y del francés André Villers, con quien el malagueño incluso llegó a editar una carpeta de grabados —«Diurnes»— que recrean el desbordante imaginario picassiano. A lo largo de los años que duro esta amistad, ambos accedieron a retratar a un Picasso íntimo y desconocido.

Por encima de la obra, es la persona de Picasso lo que realmente me sedujo

Se ha hecho usted con una fabulosa colección de fotografías, grabados y cerámica que despierta la admiración por donde pasa ¿Qué es lo que tanto le sedujo de la obra de Picasso?

En realidad, es mucho más que una simple atracción por la obra de Picasso. Entiendo que la figura de Picasso, siempre tan enigmática, trasciende su obra. Era un hombre poseedor de un carácter pertinaz y positivo cuya magnética producción es muy fiel a su posición, y a su carisma.

Poder mostrar la colección en diferentes países y comprobar cuanta gente la exposición debe de resultarle muy satisfactorio…

Desde luego que sí. Resulta especialmente atractivo poder ver a un Picasso que no posa y se muestra con absoluta naturalidad, bromista y totalmente desacomplejado ante la cámara, a la que seduce con su espontaneidad. Al público le seduce acceder a imágenes que desvelan interesantes detalles sobre la enigmática persona de Picasso, mucho más seductora que su propio arte.

La colección incluye piezas cerámicas poco conocidas ¿no?

En efecto. Picasso conoció la cerámica por pura casualidad y, tras ello, se obsesionó con ella llegando a realizar, en un periodo de tiempo relativamente corto, una ingente cantidad de piezas. Son obras poco conocidas que demuestran la vehemencia creativa y la naturaleza obsesiva y embriagadora de Picasso. Me seduce mucho más la persona que el artista.

¿Cree que el coleccionismo es una actividad que debe degustarse en privado o en compañía?

Resulta especialmente interesante compartir las reflexiones que uno gesta en privado con los demás. Degustar temas interesantes con tu grupo de contactos y amigos es muy gratificante.

De entre todas las imágenes de su colección, ¿hay alguna por la que sienta especial interés?

Es fácil responderle a esta pregunta. Picasso, de espaldas, sentado en una silla y contemplando un lienzo en blanco. Es simbólica y grandilocuente, el artista frente al proyecto y nada más, una fotografía magnífica.