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Foto Carles Balsells. © RCAB

Editorial: EL RETO DE REINVENTARSE

No es tarea fácil pilotar una institución heredera de un legado cultural –artístico– de tanta envergadura como el del Reial Cercle Artístic de Barcelona. Ahora, más que nunca, es preciso armarse del valor necesario para enfrentarse a grandes e importantes retos que nos permitan, no ya sólo seguir adelante en nuestro empeño por apoyar y difundir nuestro arte y a nuestros artistas, sino también para evolucionar y conseguir estar a la altura que nos corresponde en todos los ámbitos.
Rodearnos de personas profesionalmente solventes va a ayudarnos en nuestro proceso de modernización, un proceso lento y a veces tortuoso que sin embargo nos conducirá a la eficiencia propia de una estructura bien gestionada y transparente. El principal reto es lograr difundir nuestra labor cultural y artística al mayor número de personas, siendo coherentes y exigentes en lo que respecta a estándares de rigor y calidad, algo esencial para captar a un público que, si bien es minoritario, es exigente y está acostumbrado a una constante renovación de la oferta. Pero éste es un logro colectivo, no individual y si bien la identidad de nuestra institución siempre ha estado bien definida, se hace preciso seguir trabajando juntos para asegurar nuestra sostenibilidad a largo plazo. 
Las nuevas tecnologías, esencialmente de distribución de la información, arrastran en sus redes cambios radicales a los que todos debemos adaptarnos, sin prisa, pero sin pausa, porque los recursos tradicionales basados en sistemas analógicos se han agotado. La globalización genera un tráfico de información que nos desborda y es dentro de este contexto donde hemos de rediseñar y actualizar nuestra estrategia. Es preciso ampliar el acceso a la cultura, respaldar la innovación y la calidad y contribuir activamente en los diferentes procesos de formación de los futuros profesionales del arte sin desvirtuar nuestro objetivo original y legítimo pero haciéndonos, si cabe, más accesibles, recortando distancias, y siempre fomentando el pensamiento crítico en un mundo como el actual, donde los límites entre lo local y lo global han quedado muy difuminados. 
Nuestra misión es crucial: somos catalizadores de la creación artística, impulsores del aprendizaje –tanto artístico como humanístico– mediadores entre arte y público, gestores de proyectos, paladines de la belleza y de los valores en los que se fundamenta nuestra historia, una historia basada en una cultura con gran riqueza de matices, única y brillante, que tenemos la obligación de defender y de salvaguardar.  Estamos en ello, todos juntos.